Tomó el ultimo sorbo que había en el vaso; algo dulce, se despidió mirando la hora como quien demuestra afán. Aceleró el paso imaginando la coincidencia. Llegó a tiempo, para efectuar la compra del viaje que lo llevaría a una basta conversación, de la cual, no se olvidaría...
¿Qué fue eso tan grande, esa energía intermitente con la que se encontró?
Una amalgama de sus palabras y las de él, reafirmando una amistad que empezaría a forjarse y proyectarse...
encontró tras esos lentes un color; el de la genialidad y el conocimiento comentado, se vio frágil ante el caudal de sus ideas, se romanizó con el momento, quiso detener el tiempo en la maquina que transporta y transforma, y quiso ser, volver, tener, no temer.
Los nervios lo llevaron a mantener una sonrisa dibujada; una mirada tras otra fue definiendo lo que pasaría,
Sentimientos Mil... que recorrían a manera de cosquillas por su cuerpo.
Entendió de lo imposible, la belleza del instante volátil y se dejo sumergir en las tonalidades de su voz cambiante, se olvidó del exterior y creó una historia, se deshizo, se indagó mientras sentado llevaba sus manos al contacto entrecortado, como sus sus aseveraciones sobre la vida, fue verdad y mentira, y creencias aplacadas...
Era tan apacible estar a su lado que procuró por aprovechar de cada instante, se pensó en la desnudez, mas se vio en la nostalgia de un corto viaje a terminar, se acabó, se sintió entre la gente y fue de nuevo el, pero se poso para quedarse en sus recuerdos.