ENCUENTRA LAS PALABRAS

sábado, 20 de junio de 2015

El ave negra



Vuela en círculos rodeando su presa, le otea, le huele,
clava sus ojos en la llaga y se relame.
De un aventón le cae y de un zarpazo la hace suya;
Ahora debe cargar su peso, llevarlo a los aires,
y discutir en pelea por su nuevo bien.

Pero la presa aún puede moverse, aún respira, aún es;
Tiene vida y no quiere permanecer atada.
Usando sus últimas fuerzas y viendo su sangre a borbollones,
se estira y retuerce para poder ser soltada.
Pero no ha pensado en su caída, aunque sea presa en el aire está segura.

Halan, muerden, se miran, se  encrespan.
El ave la ve negra.
 

Juan MiL.

martes, 9 de junio de 2015

Ciudad


Las vísceras de la ciudad han sido corroídas por la enfermedad,
 el aliento de muerte que se posa en las esquinas huele a bazuco rancio,
 las personas al mirarse a las caras ahuyentan la vista a otro lugar
 para no ser atrapadas por lo desfigurado de los rostros.
Hiede a esmog y a carnes de animales puestos al carbón.
 Apesta a entre pierna de prostituta y a su sangre menstrual.
El cielo es gris, pero el bochorno que nos envuelve nos hace
un mismo amasijo  de huesos en descomposición,
 esperando mientras somos merendados  por las moscas
 en el banquete de nuestra partida.
Aquí, las aves rapaces son las reinas, y  todo allegado, la carroña. 
El silencio estentóreo  frente  a los cementerios se entremezcla
con vallenatos de esquina maluca y el chirriar de las máquinas de
un taller para motos robadas. Sale humo de los bajos de los puentes
 y hay una sociedad de ratas allí, que chillan en prosa por su pan escondido
 y al ganarlo se lo huelen por  las ñatas.
-Ciudad pecado, ciudad del miedo-
En los alrededores, vigila el más osado, o el perro más bien amaestrado,
o el cerdo más ciego, desde allá arriba baja la putrefacción de la pobreza
hecha mísera basura, basura que alegra a los más arrastrados de aquí abajo.
Lo que suceda puerta adentro, es un misterio, en las noches
 uno puede escuchar gritos, y si uno escudriña con el oído en
el silencio sollozos de dolor.
-Ciudad del miedo, ciudad  silencio-
Juan MiL

lunes, 8 de junio de 2015

Rojo


El fútbol pasión de gentes, opio de masas.
El fútbol que enarbola egos, que da ilusiones y pálpitos.
El fútbol que une pueblos y divide amores.
El deporte cumbre  de este mundo nuestro.

No hay exaltación tan bella como la de un gol, en el momento adecuado,
y más cuando es del equipo que se entraña en tus amores.
Ver entusiasmada una tribuna unida en un solo cántico,
gritando clamorosos que viva el Poderoso.

El rojo del obrero, el rojo de un amor sincero.
El color rojo de la sangre, de la herencia de una  región.
El rojo joven que pocas veces le ha visto campeón.
Y su voz entonada le repite, no me importa que estés arriba para quererte glorioso DIM.

Rojos sin triunfalismos y sin decepciones.
Sin rendirse y arremetiendo  hasta el final.
Qué bonito es sentirse rojo, ondear una bandera en el corazón.
Acompañarte  desde el alma y tener fe de un día volver a verte Campeón.


Juan MiL

miércoles, 3 de junio de 2015

Ilusión


Fijo, dos miradas se  encuentran y se  sonríen,
una guiña la otra, la otra se deja guiñar
 y sonríe de nuevo.

Lo nuevo es una sonrisa  unida,
 una amalgama de fluidos abstrusos,
 de sentimientos inteligibles.

 Ambos, se apartan del lugar como atados al otro,
como con la esencia del otro,
 con la gana de devolverse  para saber nombrarle,
para saber que cuando le vea,
se recordarán y una o dos palabras cruzar;
 Ojalá más.

Juan MIL