Llévame a donde haya un otoño, una pizca de esa sensación,
donde las hojas que caen y caídas
me recuerden lo efímero de la vida y de la belleza.
Déjame danzar en la contundencia de tus palabras,
en el deleite de tu voz trémula. Básteme con verte,
y la ilusión se extiende.
Adecua mi proceder a tu idealismo de maestro,
amoldarme a ti… Dame en tu vida espacio,
y espáciate en esta vida que disipo mientras no estás aquí.
Abrígame en tus sueños para despertar en ellos,
y despertarme vivo con mi mano sobre las tuyas.
Déjame aprenderte para encontrarme en ti.
Déjame llamarte para obnubilarme en la caricia de tu voz.
Rescátame de la marea profunda del desamor,
y dame existencia con tus labios suaves.
Llévame donde nuestros cuerpos sean uno;
al nirvana de tu esencia. Muéstrame tú la verdad.