ENCUENTRA LAS PALABRAS

domingo, 25 de agosto de 2013

Picadura


Esclavo de la moneda humeante apartado del ser,
 el cáncer en tubitos, veneno dosificado, 
el dueño indisoluble de la putrefacción de los tejidos, 
recubiertos de hollín.
Negro el sentimiento mortuorio, muestra de él, 
de la vecina arrabalera del cuerpo asfixiado,
 de los dedos amarillentos y los dientes, 
de la halitosis buscada, de la negación de besos;
 por el destechado momento, por analizarse,
la bucólica apatía hacia el vivir, 
el abuelo sintetizado y comercial, 
el taquito nicotinado y asesino, 
inconsciente de ambiente y nauseabundo de ropas; 
un ahorro a tiempo para quitar un tiempo futuro.
El consuelo ala desesperación, pensarse de nuevo, 
verse desde afuera.
Calcinante, apuñala mis entrañas pero llena y consuela se era o se es, 
parte orgánica, como los trenes a vapor, que cada tanto exhala y pita, 
como la luciérnaga que brilla.

Como yo que me descreo y me obnubilo en tres minutos por el respirar atosigado de la picadura del tabaco en un papel.

Lentes


La mirada coloreada
Iris de la profundidad
Sombrear la tarde soleada
Tenue, el cielo, la montaña y la horizontalidad.
Los abro como un cofre, como quien destapa un dulce, 
los miro, los limpio, los empaño y los dejo brillar.
Tiene ojos, tiene pies, tienen puente, tienen color, 
cualquier color, el color del lente; son como me dejo navegar,
 son entonces un seguro, son un obturador al mundo.

Una manera de vivir, de vivir en la película, 
una manera de sentir, la luz en la pupila; 
Son la sutileza y la estética, son mi protesta critica a la vida, 
aunque hagan parte de ella; son un deseo extraviado,
un anís para mis ojos embriagados, 
me dejan ver el mundo ensoñado.
Una composición al viento, 
la melodía de los rostros con los ojos enmarcados,
como una pintura, o lo que dentro siento.