Heme aquí, en esta ventana con un libro entre mis manos,
pálido de hambre y necesidades carnales.
Veme aquí, atado de manos por la carne de iguales,
con un libro blanco entre mis manos buscando descifrarles,
a sus pieles. Heme aquí perdido entre mis regodeos fingidos al no-natural.
Veme aquí escondiendo mis pasiones, las autenticas.
Heme aquí atado de manos ansiando su cuerpo, escéptico a mi.
Sosteniéndome aquí, desligado de ti.
Veme aquí en la ventana, mirándote de lejos decayendo,
sucumbiendo mi alma, por no aprehenderte a mi.
Teme a mi por saber mentir a mi adolescente presente.
Heme aquí casi muerto por no encontrar manera de recalar mis pensamientos a los tuyos.
Veme aquí, escondiendo mis pulsos, conteniendo este fuego, el fuego real.
El autentico yo, el que ama a venus y le promulga odas a sus brumas imperecederas... El que sintió.
Aquí frente a tus quevedos recreando mi silueta asimetrada.
Tenme ahí, así, rubricando mis delirios.
Frente a una ventana tras la cual te observo y veo tus ojos; detenme ahí.
pálido de hambre y necesidades carnales.
Veme aquí, atado de manos por la carne de iguales,
con un libro blanco entre mis manos buscando descifrarles,
a sus pieles. Heme aquí perdido entre mis regodeos fingidos al no-natural.
Veme aquí escondiendo mis pasiones, las autenticas.
Heme aquí atado de manos ansiando su cuerpo, escéptico a mi.
Sosteniéndome aquí, desligado de ti.
Veme aquí en la ventana, mirándote de lejos decayendo,
sucumbiendo mi alma, por no aprehenderte a mi.
Teme a mi por saber mentir a mi adolescente presente.
Heme aquí casi muerto por no encontrar manera de recalar mis pensamientos a los tuyos.
Veme aquí, escondiendo mis pulsos, conteniendo este fuego, el fuego real.
El autentico yo, el que ama a venus y le promulga odas a sus brumas imperecederas... El que sintió.
Aquí frente a tus quevedos recreando mi silueta asimetrada.
Tenme ahí, así, rubricando mis delirios.
Frente a una ventana tras la cual te observo y veo tus ojos; detenme ahí.