ENCUENTRA LAS PALABRAS

viernes, 29 de abril de 2011

Matando el tiempo




Los barrotes sombreados en su cara,  soy, el retrete oxidado de su  lado, la cortada insana de su estomago, la profunda herida.
Soy  marcas de sangre salpicadas en la pared, soy esa sangre bajando que hace marcas de color.
El miedo en sus pensamientos, y la pesadilla a medianoche.
Juez verdugo de sus actos, vigía de movimientos inanes.
El baladí, un deseo, Soy la libertad que espera.
Soy la muerte en las cortinas,  la rasgadura de las ropas.
Soy el puñal asesinado. Lo punzante de las dagas.
El motociclista de barrio, el malo del paseo.

Las vísceras en  el asfalto, los doctores preocupados, el nacimiento de la muerte.
El baúl postmortem, la negridad eterna. Soy la capa negra y el filo de la Oz .
el fuego  incandescente del cielo, el cielo.
La lagrima que brota, La madre desmayada, el grito del compadre.
el recuerdo de la vida, el llamado.

¿Qué más es la soledad y la muerte?
 Lo que soy.

Soy la bala en el pecho, y la fuerza del disparo, los pies que huyen atormentados, y el sonido aturdidor.
Soy el piso en el que caes, el olor a unos días, soy pólvora.
La llamada entre llantos, y el color de la guerra; los pájaros huyendo del lugar, y los viejos chismosos de esquina, soy lo  opuesto a la vida, Más no soy muerte completa; la espera es lo que soy.

La cuchilla en las manos, la daga alrededor del cuello, el cuello sangrante, el laso del cual pendo, y el piso en el que caes, Soy la gravedad luchando contra el cuerpo, soy el cuerpo desmoronado, los huesos astillados, soy lo desfigurado. Soy, soy el agua en  sus pulmones,  el hundimiento,  lo morado de las carnes, y lo blanco de las uñas, soy comida de peces.
En un incendio soy las llamas, y los carbones encendidos, soy el humo asfixiante, la flama ascendente, y el sonido de sirenas. Soy calor a más de MiL.
Soy Todo, soy tiempo.

JuanMiL.

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