ENCUENTRA LAS PALABRAS

domingo, 25 de agosto de 2013

Picadura


Esclavo de la moneda humeante apartado del ser,
 el cáncer en tubitos, veneno dosificado, 
el dueño indisoluble de la putrefacción de los tejidos, 
recubiertos de hollín.
Negro el sentimiento mortuorio, muestra de él, 
de la vecina arrabalera del cuerpo asfixiado,
 de los dedos amarillentos y los dientes, 
de la halitosis buscada, de la negación de besos;
 por el destechado momento, por analizarse,
la bucólica apatía hacia el vivir, 
el abuelo sintetizado y comercial, 
el taquito nicotinado y asesino, 
inconsciente de ambiente y nauseabundo de ropas; 
un ahorro a tiempo para quitar un tiempo futuro.
El consuelo ala desesperación, pensarse de nuevo, 
verse desde afuera.
Calcinante, apuñala mis entrañas pero llena y consuela se era o se es, 
parte orgánica, como los trenes a vapor, que cada tanto exhala y pita, 
como la luciérnaga que brilla.

Como yo que me descreo y me obnubilo en tres minutos por el respirar atosigado de la picadura del tabaco en un papel.

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