Los vientos fríos invernales, pintados por la tarde rojiaceos,
Cada quien se sonoriza en la inmundicia de sus vidas, cada quien se multiplica,
La sincronía de amores y sueños estandarizados digital-mente, apaciguan las verdades que se piensan.
Mi huella fue marcada en un papel, en el magno clímax semi-dormido.
Todo lo que digo y dije es poesía, aunque no haya podido nunca conocerla,
Nadie, Quiso llamarse el, quiso no ser un poeta, y por invitación abierta,
Cada quien se sonoriza en la inmundicia de sus vidas, cada quien se multiplica,
La sincronía de amores y sueños estandarizados digital-mente, apaciguan las verdades que se piensan.
Mi huella fue marcada en un papel, en el magno clímax semi-dormido.
Todo lo que digo y dije es poesía, aunque no haya podido nunca conocerla,
aunque para mi aun sea un misterio, si soy ella.
Y la veo en cada instante de la vida, y de la muerte representada.
A donde iremos si no es a la nada, a donde iremos si no es a la muerte fecundada.
lo orgánico de los placeres se transmuta en pensamiento,
lo orgánico de los placeres se transmuta en pensamiento,
y carcomido nadie a muerto.
Nadie Se volatilizó, como alcoholes en enfermerías,
Y ahora nadie,
ascendió y dejó su huella, la huella de la imberbe creación,
para transmutarse en otra opción, que por mentiras conoció;
nadie ahora deja la tierra, para irse por los vientos...
Nadie, Quiso llamarse el, quiso no ser un poeta, y por invitación abierta,
quiso ser Poesía. Quiso entonces encontrar su fin, y ahora este nadie, crecerá como JUAN MIL.
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