Para sonreír, aquí o allá.
Ser, no ser… Recitaba Hamlet en su monologo mancillado por
genial.
¿Pertenecer? Ni a si mismo…Se es, o se está, o mejor, se está
siendo.
Nadie es profeta en su tierra, más el hecho de encajar en un lugar no significa
pertenecer. Soy lo que me circunda, una laguna, colosales rocas, bosques de
pino, arrayanes, yarumos, guayabos y sietecueros. Decía Gonzalito el
nadaista “Todo es mío en el sentido que nada me pertenece”; pues las deliciosas
frutas del paraíso mismo, han sido negadas.
No podría en absoluto, acariciar las nalgas de una mozuela casada; Eso no es
mío, ni de ella, ni de nadie; es carne bruñida, ni entrar en casa ajena sin una
invitación previa. Lo que es mío es lo de todos, y lo que no sabe el
timador político es que lo que es de todos no es de él.
Pertenecer o no, he ahí el dilema. Nada es tan nuestro como el “Topos
Uranus” platónico, más podría ser in-pertenencia nuestra, si de
exhaustiva re-significación requiere.
Yo soy mi lugar común, mi sitio escondido, mi edén perdido, habito mi
alma. Me muevo en fangosas letras, y las nado-vuelo-ando. ¿Qué es más noble
para el cuerpo, presenciar lo horrible del desarraigo, o dándole la
cara, ocuparlo? Somos el desplazamiento belicoso, la huida económica, el
desahucio forzado, y siendo así, sabiéndolo así; lo ocupamos, nos tomamos las
calles y muelles para gritar nuestros cantos al olvido, subimos a la próxima
montaña y con los árboles talados construimos una barca para navegar sobre tal
ignorancia. Pues no somos propietarios ni de lo que nos habita, ni de nuestras
ropas, ni de nuestros lujosos aparatos tecnológicos limitantes. Ya nos poseyó
la muerte antes, elucubró nuestros miedos y la posibilidad de
“Tener”. Así que ni la tierra que nos da la vida es nuestra, y lo nuestro
es la conciencia de ser. El dios cosmos no juzgará nuestras vidas
por lo que tenemos, más si por lo que fuimos. También dijo Aranguito: Si
llevas el paraíso en la mente, lo
verás en la gente, los pájaros, las fuentes, los árboles y las piedras del camino.
Mío es lo que toco, lo que inhalo, lo que siento, lo que digo y lo que callo.
Quisiera ser in-pertinente en iglesias, discotecas aturdidoras, conversaciones
prosaicas, quisiera no tener la desgracia de visitar olores cloacales en los
lugares donde la gente come. Como todo es provisional, no ocupo ni mis
pensamientos hechos letras, voy saltando y no me quedo, y no me quejo, porque
voy saltando. Voy siendo, escribiendo, sintiendo, viviendo, aprendiendo,
In-perteneciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario