Puntos suspensivos… Sin Punto final.
La vibración de este amor no parará con la palpitación última de este corazón.
Latente se fundirá con las ondas del orbe que quise conocer en su febril abrazo.
Sin punto final. Sin un nunca, sin un jamás, sin acabar.
Yo me quedo a tu lado, me quedo contigo.
Me quedo con lo que pueden durar unos puntos infinitos suspensivos.
Sin final, sin fin, sin retorno. Sin olvido.
Existió un día un estallido de pasión, nació y muta.
Aún sigue su curso, como la luz de una estrella,
como la energía de un cumulo espacial.
-Siempre ha habido palabras para vos-
Aún subo por la escalerilla de aquella estructura ahora inexistente, sigo buscando alcanzarle.
Aún llego cinco o diez minutos antes a mis citas para verle la cara a quien llega.
Todavía pienso que amar es aprender.
El viento se ha encargado de amarrarme a ti y el tiempo se ha detenido.
-La rueda del Karma no-
Esto no tiene final. No tiene conclusión.
¿Cómo dejar de amar si una vez se amó?
¿Cómo despojarse de la sonrisa y el llanto que dejó?
¿Dónde poner la magia que en alma nunca se esfumó?
No existe un punto final, la rueda sigue girando, el universo sigue expandiéndose eternamente.
Quizá mis partículas se amalgamen con las suyas en otra infinitud, quizá ya nuestros átomos juntos estuvieron y se buscan para siempre. Quizá esto solo lo sienta yo. Quizás y ojala no.
“Aquí te quedas de algún modo” de aquí nunca tu efervescencia ha volado. No hay final, no hay punto final. Puntos suspensivos es lo que hay.
Moriré de esperarte, naceré mientras vivas. Andaré buscándote mientras por mis pupilas brillas.
Puntos suspensivos, no existe final…
La vibración de este amor no parará con la palpitación última de este corazón.
Latente se fundirá con las ondas del orbe que quise conocer en su febril abrazo.
Sin punto final. Sin un nunca, sin un jamás, sin acabar.
Yo me quedo a tu lado, me quedo contigo.
Me quedo con lo que pueden durar unos puntos infinitos suspensivos.
Sin final, sin fin, sin retorno. Sin olvido.
Existió un día un estallido de pasión, nació y muta.
Aún sigue su curso, como la luz de una estrella,
como la energía de un cumulo espacial.
-Siempre ha habido palabras para vos-
Aún subo por la escalerilla de aquella estructura ahora inexistente, sigo buscando alcanzarle.
Aún llego cinco o diez minutos antes a mis citas para verle la cara a quien llega.
Todavía pienso que amar es aprender.
El viento se ha encargado de amarrarme a ti y el tiempo se ha detenido.
-La rueda del Karma no-
Esto no tiene final. No tiene conclusión.
¿Cómo dejar de amar si una vez se amó?
¿Cómo despojarse de la sonrisa y el llanto que dejó?
¿Dónde poner la magia que en alma nunca se esfumó?
No existe un punto final, la rueda sigue girando, el universo sigue expandiéndose eternamente.
Quizá mis partículas se amalgamen con las suyas en otra infinitud, quizá ya nuestros átomos juntos estuvieron y se buscan para siempre. Quizá esto solo lo sienta yo. Quizás y ojala no.
“Aquí te quedas de algún modo” de aquí nunca tu efervescencia ha volado. No hay final, no hay punto final. Puntos suspensivos es lo que hay.
Moriré de esperarte, naceré mientras vivas. Andaré buscándote mientras por mis pupilas brillas.
Puntos suspensivos, no existe final…
Juan MiL
1 comentario:
cuando aparece nueva.mente el punto iniciar
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