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domingo, 9 de octubre de 2016

Delirio Asesino

Delirio asesino
La mágica planta redunda placeres, la acción ficcional le corrompe al delirio.
Ofuscado, el Marchante llegó a la ciudad vislumbrando un porvenir actoral. 
El hombre amistoso y de buen cantar, un tipo sincero y de sonrisa a rayar; 
Llegó a la ciudad. Con fuerza e indiferencia le dio un puñetazo la autoridad. 
Sus mágicas horas se fueron detrás  de la misteriosa muerte que vino a negrear. 
Chilena y de turbio mirar, representando a la parca vino a liquidar.
Su mente inocente se dejó fugar por los anaqueles de la irrealidad, sus palabras 
profetas olieron su afán de llegar al limbo de la eternidad. El tipo sonriente se dejó
 llevar por la sucia mancha de la sociedad. Las espaldas miró, la guerra observó,
 del mundo el poeta mejor se alejó.
La zozobra circundó las caras de todas sus musas, mujeres que  le esperaban.
 Amigos que le circundaban. Sus palabras se hicieron fango oscuro que surrealidades cantaban.   
Se fue a nadar las desastradas  aguas que le sumergieron a tientas sus pulmones, tragó tal vez tanta agua como para hundirse en el lecho  fangoso. Flotó, flotó para avisar a sus niñas que se estaba despidiendo. Vagó al lugar dónde esperándonos baila al son de las tonadas celestiales.
Su rostro es una escuela, sus recuerdos  un fuerza que me impulsa a vivir dos vidas. 
A significar cada día sus palabras.  Hay un hueco entre mí y  los bosques que nadamos juntos. 
Y las aguas que escalamos remando al ritmo de los únicos en su género. 
El delirio previo a la muerte es para los genios.

Juan MiL 

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