ENCUENTRA LAS PALABRAS

viernes, 16 de abril de 2021

Gua-tape: Territorio de un Cacique Perdido

foto : STIVEN MARIN @Sal.mac


"Lo que e tienen en

común los seres humanos,

lo podemos hallar como

revelación en los mitos”

Joseph Campbell

"El origen del habla

radica en la canción, y el

origen de la canción en la

necesidad de llenar por

medio del sonido la

inmensidad y el vacío del

alma humana"

John Maxwell Coetzee

Vamos a devolvernos 600 años en el pasado, cuando lo que conocemos como El

Municipio de Guatapé, era un selvático territorio, alimentado por aguas que nacían en

todos los cerros emergentes de peñascos, un clima templado y unas gentes que

posiblemente comandadas por un cacique, llamado Guatapé, se erigían para ser una

naciente civilización, que con el Sedentarismo que proponía la agricultura, de maíz

principalmente, de frijol, entre otras cosas se apiñaban en la mística de los ritos al sol, y

a las fases lunares, y eran principalmente lo hijos primigenios de este territorio, que un

día, y previo al exterminio que traería la época de la colonia, se incineraron y sepultaron

en tumbas de barro. Barro del que nace esta historia, la mezcla, reunión de los

elementales Agua Y Piedra, tales que le darían nombre al Señor, Guatapé, mismo que

con el que se nombraría, la Ceja Nuestra Señora del Carmen de Guatapé. 

GUA/Todo, comenzó en al agua, el germen vital del que emanarían las primeras células

de vida, el origen, el líquido que, como venas por un cuerpo, recorre las montañas, crea

surcos, meandros, navega a través de valles. Es la placenta, donde nace la vida, un Om

profundo, un gruñido engolado, ahogado, sucede gota a gota. Beber tomar de la fuente,

compartir el líquido. Bañarse, refrescarse, limpiarse, humedecer el ser.

Sembrar, abrir la tierra y depositar semillas, mojarlas, para darles vida, regar los

campos, lavar los productos, manufacturar orfebrerías con barro y del barro, nace el

Hombre, el cacique, el grande, el profeta primigenio. De la mezcla del barro con la

masa del maíz nacen los cuerpos, que emanan sensaciones, giros, saltos que se vuelven

un ritual.

A la lluvia que con los destellos del sol condensó en una nube su forma para caer cobre

los cuerpos extasiados de chicha de maíz, sobre los campos de maíz, y la masa puesta al

sol. El agua, la lluvia destiñe los rostros que, pintados de barro ocre, celebraban,

celebraban y reían. Casi que por última vez. La celebración fue atropellada por el

cacique, clausurada, posterior al primero de los incendios que empezarían y que

propinaría el mismo Señor Guatapé, para, según el proteger su estirpe. 

TAPE/ Él ya lo sabía, a lo lejos del Río Grande protegido Por Naré, el cacique cercano

con el que se tenían caminos se escuchaba un rugir potente de truenos, en inexplicables

noche calmas. Los rumores de unas naos que entraron por el norte. Que venían por la

tierra, por el oro, y por sus vidas. El fuego se disipó por toda aldea, juntándose con el

barro y la sangre, escondiendo consigo, los rastros de un cacique, que salvó su tierra.

Gua-tape.

No hay comentarios:

Publicar un comentario