Picaflor adolescente que a las faldas ha seguido y no es que haya querido sino por que solas llegan.
Y en esta pronta lluviosa tarde, mostrarme no quiero y anhelo tristemente elegir la unitaria potestad.
Esas raquíticas vidas, tanto infieren en la mía, esas bonitas existencias me supeditan al amor.
Entre el pacifico color que hay en rededor de sus pupilas y la inestabilidad preciosa de su rostro, inseguridad en lo seguro.
Con esa gritería cerebral carcomiendo bien adentro la inalterable calma, correrá el riesgo amargo de tener que hacerlo, acallar las voces y elegir mono-lógicamente la flor mas absurda, cuan demente, alguien infiera, e irrealizable para quien prefiera.
Subyugado a sus pasiones escondidas quedaré
¿Para que la libertad si con vos no la engendre?
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