Insomnio un poco de insomnio.
Con las pupilas bien abiertas me siento como un demonio
Un demonio a tientas.
Noche desahuciada por la soledad.
Empapada de una gran oscuridad con aroma triste y una gran frialdad que insiste y le dice a la noche atacad.
Asolada, sin miedos, pero grandes reproches, la negridad infinita que se postra sobre mis cabellos los oscurece, los robles del bosque, el tigre de la jungla y la tapa de la ostra.
Fría, el viento sopla sobre las ramas, golpea en ellas y se mueven cual con vida.
Que esta noche y sus bellezas no terminen jamás y que la luz con el sol en mi cara nunca rían.
Brumosa, invisibilidad no es utópica, no se siente, ni se ve, se pierde. Pero existe, y adolece bajo la rica luz lunar del satélite que muy alto se yergue.
Y me enamoro, siento la corriente espiritual del bosque acostado mirando muy fijo el pedazo de tierra que ilumina la noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario