A dos o cinco grados por encima o por debajo,
me rehusaré a verte lejos, a buscarte a la distancia;
para éste corazón no la hay.
Viajo hasta un lugar, cerca de donde te vi por vez primera,
ahí mueren mis lentes, no son tan poderosos como para ver el pasado,
ni crear un futuro. Dónde te he dejado has permanecido. Tal y como sos...
Quizá, con mas edad.
Y entonces me veo indagando a los transeúntes a los ojos por tu presencia;
lo hago con la mirada esa que te cautivo un día.
Recuerdo, tras abrazo de recuerdos, tras sunami de recuerdos.
El pasado año pareció un destello, algo así como un relámpago de ti.
Mis incongruencias nunca tienen limite,
soy un hombre, que tergiversa, el verso y el beso;
el sexo y el rezo.
La palabra entretejida; aprendida, se postra a mi
para llegar a ti. Dos, tres años... Cuatro o cinco grados,
te separan de mi, como el nacimiento del longevo es separado de su edad actual.
Mas yo busco de ti,, tomo de ti,
te busco en los verdes de tus campos,
en lo erigido de los edificios no inundados,
en los retratos de tu suerte de grande artista provincial...
Me tejo a ti a cada trazo.
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